En esta nota, la Dra. Leisa Molinari, explica qué sucede con la piel durante los meses de invierno y por qué esta época requiere adaptar, pero no abandonar, los hábitos de cuidado.
Cómo afecta el invierno a la piel
El frío, el viento y la calefacción pueden debilitar la barrera cutánea, favorecer la deshidratación, la sensibilidad y la aparición de irritaciones. Frente a esto, la especialista destaca la importancia de reforzar la hidratación, optar por productos más adecuados para la temporada y evitar algunos hábitos que pueden agravar la sequedad, como las duchas demasiado calientes o los productos que alteran la barrera de la piel.
La fotoprotección también es importante en invierno
La nota también pone el foco en un hábito que no debería interrumpirse durante el invierno: la fotoprotección. La radiación UVA está presente durante todo el año, por lo que el protector solar continúa siendo un paso fundamental de la rutina diaria, independientemente de la temperatura o de que el día esté nublado.
El invierno como oportunidad para el cuidado dermatológico
Además, Leisa señala que el invierno puede ser un momento adecuado para realizar determinados tratamientos dermatológicos y propone una rutina sencilla y consistente, adaptada a las necesidades de cada piel. Limpieza suave, hidratación, fotoprotección y el uso de activos específicos son algunos de los pilares que recomienda para atravesar la temporada con una piel saludable.
Una rutina adaptada para una piel saludable
Una guía para entender las necesidades de la piel en invierno y convertir el cambio de estación en una oportunidad para reforzar hábitos de cuidado a largo plazo.

