El acné es mucho más que un problema estético. Según explica la Dra. Leisa Molinari en su nota para Para Ti, se trata de una afección inflamatoria crónica que requiere atención médica y cuidados específicos para evitar complicaciones y cicatrices.
La Dra. Molinari destaca que la prevención comienza con una rutina de limpieza adecuada, usando productos suaves y no comedogénicos. Además, el uso diario de protector solar es fundamental, incluso en pieles grasas, ya que ayuda a evitar manchas y a proteger la barrera cutánea.
En cuanto al tratamiento, la experta recomienda un enfoque personalizado. Dependiendo de la severidad del acné, pueden indicarse cremas con retinoides, antibióticos tópicos, ácido salicílico o tratamientos orales. La clave está en no automedicarse y consultar siempre a un dermatólogo.
Otro punto central es evitar manipular las lesiones. Explotar granitos o usar métodos caseros puede agravar la inflamación y favorecer la aparición de marcas y cicatrices permanentes. Para quienes ya presentan cicatrices, existen alternativas como peelings químicos, láser y microagujas que ayudan a mejorar la textura y el aspecto general de la piel.
Finalmente, la Dra. Molinari enfatiza la importancia de acompañar el tratamiento dermatológico con hábitos saludables: buena alimentación, manejo del estrés y descanso adecuado. Un abordaje integral no solo mejora la piel, sino también el bienestar emocional de quien lo padece.
Si querés conocer en detalle cada paso para prevenir el acné, tratarlo y evitar secuelas, te invitamos a leer la nota completa publicada en Para Ti:
El acné no es solo un problema adolescente. En su columna para Perfil, la Dra. Leisa Molinari reflexiona sobre el Día Mundial del Acné y la importancia de desmitificar esta afección que afecta a millones de personas en el mundo, incluyendo a adultos.
Si bien suele asociarse a la pubertad, el acné en adultos es cada vez más frecuente, especialmente en mujeres. Cambios hormonales, estrés, hábitos de vida y el uso inadecuado de cosméticos son algunos de los factores que explican este fenómeno. La Dra. Molinari destaca que reducir el acné no es solo una cuestión estética: puede tener un fuerte impacto emocional y en la calidad de vida de quienes lo padecen.
En la columna se remarca la importancia de evitar mitos como “el acné se cura solo” o “solo afecta a pieles grasas”. También se recomienda no automedicarse ni recurrir a remedios caseros sin evidencia, ya que muchas veces empeoran la inflamación y las cicatrices.
El manejo adecuado del acné debe ser integral: limpieza suave, tratamientos tópicos y orales cuando sea necesario, y acompañamiento dermatológico personalizado. Además, la protección solar sigue siendo clave, ya que previene manchas y lesiones posteriores.
Este Día Mundial del Acné es una oportunidad para recordar que se trata de una enfermedad de la piel que puede y debe tratarse de forma profesional. La educación y la consulta temprana son fundamentales para evitar complicaciones a largo plazo.
El Día Mundial del Melanoma no es solo una fecha, es un recordatorio urgente. En su columna para Perfil, la Dra. Leisa Molinari invita a reflexionar sobre el poder que tiene la prevención para cambiar la historia de este cáncer de piel tan agresivo como evitable.
A pesar de las campañas de concientización y del acceso creciente a información sobre protección solar y chequeos dermatológicos, aún son miles las personas que reciben diagnósticos en etapas avanzadas. “Nos falta pasar del saber al hacer”, señala la especialista, remarcando que un simple control puede marcar la diferencia entre una detección precoz —con alto índice de curación— y una intervención tardía.
El melanoma puede desarrollarse en zonas del cuerpo poco visibles y sin síntomas. Por eso, la Dra. Molinari insiste en que la autoexploración mensual y las visitas al dermatólogo deberían ser hábitos tan incorporados como usar protector solar. A esto se suma la importancia de educar desde edades tempranas, porque el daño solar acumulado en la infancia tiene impacto directo en el riesgo a futuro.
La columna también invita a mirar más allá de lo individual: propone asumir una responsabilidad colectiva en el cambio cultural necesario para que el cuidado de la piel no sea una excepción sino una rutina. Porque cada acción preventiva, cada consulta médica, cada lunar controlado, puede traducirse en una vida salvada.
El melanoma es una advertencia que aún estamos a tiempo de escuchar. En su columna publicada por La Nación, la Dra. Leisa Molinari reflexiona sobre lo aprendido hasta ahora respecto a esta forma agresiva de cáncer de piel y sobre todo lo que aún podemos hacer mejor como sociedad.
Con décadas de evidencia sobre los efectos nocivos del sol y el rol preventivo del protector solar, todavía hay un gran desafío por delante: transformar el conocimiento en acción. La Dra. Molinari señala que si bien cada vez más personas reconocen la importancia del cuidado de la piel, todavía es baja la proporción que consulta regularmente al dermatólogo o realiza autoexploraciones mensuales.
El melanoma puede pasar desapercibido. Por eso, insiste en la regla del ABCDE para identificar lesiones sospechosas (Asimetría, Bordes, Color, Diámetro, Evolución) y en la importancia de mirar zonas olvidadas como el cuero cabelludo, las uñas o la espalda.
La nota también aborda el componente emocional de este tipo de diagnóstico: el miedo al cáncer paraliza, cuando debería motivar a actuar. La prevención y la detección temprana siguen siendo nuestras mejores herramientas.
Este texto no solo informa, también moviliza. Porque como afirma la autora, aún podemos cambiar muchas cosas: desde la manera en que nos exponemos al sol hasta cómo educamos a las próximas generaciones sobre el valor de cuidar la piel.
El melanoma es uno de los cánceres de piel más peligrosos, pero también uno de los más evitables. En una nota publicada por Para Ti, la Dra. Leisa Molinari comparte los avances en el conocimiento sobre esta enfermedad y refuerza el mensaje de que todavía podemos hacer mucho para prevenirla.
A pesar de que la información sobre el daño solar ha crecido en los últimos años, los casos de melanoma siguen en aumento, especialmente en adultos jóvenes. La nota enfatiza que no alcanza con saber: es necesario actuar. Usar protector solar todo el año, realizar controles dermatológicos periódicos y revisar los lunares en casa son acciones simples que salvan vidas.
La Dra. Molinari destaca la importancia de la educación desde edades tempranas, para incorporar hábitos saludables como evitar el sol entre las 10 y las 16 h, cubrir la piel con ropa adecuada y no usar camas solares. También se menciona que hay zonas del cuerpo donde el melanoma puede pasar desapercibido, como el cuero cabelludo, las uñas o la planta del pie.
La detección temprana sigue siendo la clave. Cuando se identifica a tiempo, el melanoma puede tratarse con éxito. Por eso, ante cualquier lunar que cambie de forma, color o tamaño, es esencial consultar a un dermatólogo.
Este artículo es una invitación a revisar nuestras conductas, a ser proactivos con el cuidado de la piel y a entender que la prevención es una herramienta poderosa.