Cuidar la piel no es solo una cuestión de estética, sino un acto de salud y prevención. En el marco del Día Mundial del Cuidado de la Piel, la Dra. Leisa Molinari reflexiona en Para Ti sobre por qué este hábito diario es una verdadera inversión en bienestar a largo plazo.
La piel es un órgano dinámico y vital, que nos protege del medio ambiente, regula funciones internas y refleja el estado general del organismo. Sin embargo, muchas veces su cuidado se asocia solo a lo superficial, dejando de lado su rol médico-preventivo.
La Dra. Molinari propone romper con esa mirada limitada. El uso diario de protector solar, una buena hidratación y una limpieza adecuada son prácticas simples que pueden prevenir enfermedades como el cáncer de piel, infecciones, manchas o envejecimiento prematuro.
Además, destaca que el cuidado de la piel debe adaptarse a cada etapa de la vida, tipo de piel y condiciones particulares. No existe una rutina única para todos, por eso la consulta dermatológica es clave para evitar errores comunes como el uso de productos agresivos o inadecuados.
El artículo también hace foco en el impacto emocional del cuidado personal: una piel saludable mejora la autoestima y la percepción de uno mismo, lo que se traduce en un mayor bienestar general.
Este Día Mundial del Cuidado de la Piel es una oportunidad para transformar hábitos y comprender que invertir en la salud de nuestra piel es invertir en nuestra calidad de vida.
El cuidado de la piel es mucho más que una cuestión estética: es salud. En el marco del Día Mundial del Cuidado de la Piel, la Dra. Leisa Molinari propone en Newsweek Argentina una mirada integral sobre la importancia de una rutina consciente, constante y adaptada a cada etapa de la vida.
Según la especialista, la piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y cumple funciones vitales: nos protege de agresiones externas, regula la temperatura, participa en el sistema inmunológico y refleja desequilibrios internos. Por eso, su cuidado no debería limitarse a lo cosmético, sino abordarse desde una perspectiva médica y preventiva.
La Dra. Molinari insiste en que una rutina efectiva puede ser simple, pero debe ser constante: limpieza, hidratación y protección solar diaria son pilares básicos que impactan directamente en la salud cutánea a corto y largo plazo. También destaca la importancia de evitar el automanejo de problemas como acné, manchas o irritaciones, ya que muchas veces se agravan por el uso incorrecto de productos.
Además, la dermatóloga invita a incorporar el cuidado de la piel como parte del bienestar general: una piel sana mejora la autoestima, genera una mejor percepción de la imagen personal y refuerza la relación con uno mismo.
Este día busca no solo crear conciencia sobre los hábitos saludables, sino también democratizar el acceso a información confiable. El cuidado de la piel es un compromiso con la salud integral, y todos deberíamos conocer los pasos básicos para protegerla desde hoy.
El cuidado de la piel empieza con una rutina simple, constante y efectiva. En el marco del Día Mundial del Cuidado de la Piel, la Dra. Leisa Molinari comparte en Urgente24 una guía práctica para mantener la salud cutánea a lo largo del año.
Lejos de necesitar decenas de pasos o productos costosos, la experta propone una rutina básica dividida en tres pilares fundamentales: limpieza, hidratación y protección solar.
La limpieza diaria —por la mañana y por la noche— permite remover impurezas, exceso de sebo y restos de maquillaje o polución. Debe realizarse con productos acordes al tipo de piel, evitando jabones agresivos que alteren la barrera cutánea.
El segundo paso es la hidratación. Según la Dra. Molinari, todas las pieles necesitan hidratación, incluso las grasas. Utilizar una crema o gel hidratante adecuado mantiene la piel flexible, luminosa y ayuda a prevenir líneas finas y sensibilidad.
Por último, el uso del protector solar es irrenunciable. Debe aplicarse todos los días, incluso en invierno o dentro de casa, para prevenir el fotoenvejecimiento, las manchas y el cáncer de piel. Lo ideal es elegir un producto de amplio espectro, con FPS 30 o superior, y reaplicarlo cada dos horas si hay exposición continua.
La Dra. Molinari también menciona que esta rutina básica puede adaptarse y complementarse con otros tratamientos según cada necesidad, pero que su constancia es lo que realmente hace la diferencia.
La elección de un tratamiento estético debe ser tan cuidadosa como la de un procedimiento médico. En una nota publicada por Para Ti, a raíz del caso denunciado por Eliana Guercio, la Dra. Leisa Molinari brinda recomendaciones clave para prevenir situaciones de mala praxis estética.
La especialista subraya que todos los tratamientos faciales, incluso los “no invasivos”, implican riesgos si no se realizan con profesionales habilitados. Muchas personas se ven atraídas por promociones, influencers o centros que prometen resultados milagrosos, sin verificar si cuentan con dirección médica o tecnología aprobada.
Entre los puntos a tener en cuenta antes de someterse a un procedimiento, la Dra. Molinari destaca:
La evaluación médica previa personalizada
El uso de productos aprobados por ANMAT u organismos regulatorios
La capacitación del profesional que lo aplica
La existencia de un consentimiento informado
Las condiciones de higiene y control del establecimiento
El artículo también señala que la estética médica debe estar centrada en la salud, no solo en el resultado visible. Tratar la piel sin diagnóstico adecuado puede provocar quemaduras, reacciones adversas, infecciones o incluso secuelas permanentes.
El caso de Eliana Guercio visibiliza la importancia de hablar abiertamente sobre estas situaciones y de empoderar a los pacientes para que elijan con criterio. La Dra. Molinari insiste en que, ante la duda, es preferible consultar con un dermatólogo certificado que oriente sobre opciones seguras, efectivas y acordes a cada tipo de piel.
No usar protector solar es uno de los errores más comunes en el cuidado de la piel. En una entrevista publicada por Infobae Tendencias, la Dra. Leisa Molinari advierte sobre los riesgos de omitir este producto clave, incluso en invierno o en días nublados.
La especialista explica que, aunque muchas personas asocian el uso del protector solar con el verano, la radiación UVA —responsable del envejecimiento prematuro, las manchas y mutaciones celulares— está presente todo el año. Estos rayos atraviesan nubes, cristales y ventanas, y su efecto acumulativo puede derivar en cáncer de piel, como el melanoma.
Omitir su aplicación diaria incrementa significativamente los riesgos a largo plazo. La Dra. Molinari subraya que incluso quienes trabajan en interiores o se exponen a pantallas durante varias horas deberían optar por protectores con filtro contra luz azul, ya que esta también puede generar daño celular.
Además del envejecimiento acelerado y las arrugas, uno de los mayores peligros es la aparición de lesiones como queratosis actínicas, precursores de cáncer cutáneo. Por eso, el uso del protector solar no debería ser estacional, sino un hábito diario como lavarse la cara o hidratarse.
La recomendación es utilizar productos con FPS 30 o superior, de amplio espectro (UVA y UVB), y adaptados al tipo de piel. También es clave reaplicarlo cada dos horas en caso de exposición continua, aunque el clima esté nublado o frío.
El artículo invita a tomar conciencia sobre la importancia de la prevención en salud dermatológica y derribar el mito de que “en invierno no pasa nada”.