Cuidar la piel no es solo una cuestión de estética, sino un acto de salud y prevención. En el marco del Día Mundial del Cuidado de la Piel, la Dra. Leisa Molinari reflexiona en Para Ti sobre por qué este hábito diario es una verdadera inversión en bienestar a largo plazo.
La piel es un órgano dinámico y vital, que nos protege del medio ambiente, regula funciones internas y refleja el estado general del organismo. Sin embargo, muchas veces su cuidado se asocia solo a lo superficial, dejando de lado su rol médico-preventivo.
La Dra. Molinari propone romper con esa mirada limitada. El uso diario de protector solar, una buena hidratación y una limpieza adecuada son prácticas simples que pueden prevenir enfermedades como el cáncer de piel, infecciones, manchas o envejecimiento prematuro.
Además, destaca que el cuidado de la piel debe adaptarse a cada etapa de la vida, tipo de piel y condiciones particulares. No existe una rutina única para todos, por eso la consulta dermatológica es clave para evitar errores comunes como el uso de productos agresivos o inadecuados.
El artículo también hace foco en el impacto emocional del cuidado personal: una piel saludable mejora la autoestima y la percepción de uno mismo, lo que se traduce en un mayor bienestar general.
Este Día Mundial del Cuidado de la Piel es una oportunidad para transformar hábitos y comprender que invertir en la salud de nuestra piel es invertir en nuestra calidad de vida.
La elección de un tratamiento estético debe ser tan cuidadosa como la de un procedimiento médico. En una nota publicada por Para Ti, a raíz del caso denunciado por Eliana Guercio, la Dra. Leisa Molinari brinda recomendaciones clave para prevenir situaciones de mala praxis estética.
La especialista subraya que todos los tratamientos faciales, incluso los “no invasivos”, implican riesgos si no se realizan con profesionales habilitados. Muchas personas se ven atraídas por promociones, influencers o centros que prometen resultados milagrosos, sin verificar si cuentan con dirección médica o tecnología aprobada.
Entre los puntos a tener en cuenta antes de someterse a un procedimiento, la Dra. Molinari destaca:
La evaluación médica previa personalizada
El uso de productos aprobados por ANMAT u organismos regulatorios
La capacitación del profesional que lo aplica
La existencia de un consentimiento informado
Las condiciones de higiene y control del establecimiento
El artículo también señala que la estética médica debe estar centrada en la salud, no solo en el resultado visible. Tratar la piel sin diagnóstico adecuado puede provocar quemaduras, reacciones adversas, infecciones o incluso secuelas permanentes.
El caso de Eliana Guercio visibiliza la importancia de hablar abiertamente sobre estas situaciones y de empoderar a los pacientes para que elijan con criterio. La Dra. Molinari insiste en que, ante la duda, es preferible consultar con un dermatólogo certificado que oriente sobre opciones seguras, efectivas y acordes a cada tipo de piel.
Los tratamientos no invasivos están en auge, pero no todos son adecuados para cualquier piel o necesidad. En su artículo para Para Ti, la Dra. Leisa Molinari explica por qué es fundamental consultar a un dermatólogo antes de realizar cualquier procedimiento estético, por más sencillo que parezca.
En un contexto de sobreoferta de tecnologías y tendencias virales en redes sociales, muchas personas acuden a centros estéticos buscando resultados rápidos, sin considerar los posibles riesgos. La Dra. Molinari señala que “no invasivo” no significa “sin riesgos” y que incluso procedimientos como radiofrecuencia, luz pulsada o ultrasonido focalizado requieren indicación médica y supervisión profesional.
Cada piel es distinta, y un tratamiento que funciona para una persona puede no ser seguro o efectivo para otra. Por eso, el diagnóstico dermatológico previo es clave para definir el protocolo adecuado, evitar efectos adversos y obtener resultados reales y duraderos.
Además, la Dra. Molinari advierte sobre el uso de aparatología sin habilitación o con personal no capacitado, lo cual puede generar complicaciones como quemaduras, hiperpigmentaciones o empeoramiento de la condición tratada.
La nota también destaca que hay señales de alerta que justifican una consulta inmediata: enrojecimiento persistente, cambios en la textura de la piel, dolor o aparición de manchas nuevas tras un tratamiento.
La guía propone un enfoque responsable: elegir centros habilitados, con médicos dermatólogos al frente, y entender que la salud de la piel debe estar siempre por encima de la moda o el marketing.
El vitiligo es mucho más que una enfermedad de la piel: deja marcas visibles y también profundas a nivel emocional. En su artículo para Para Ti, la Dra. Leisa Molinari explica en detalle qué es esta afección, a quiénes afecta y cómo impacta en la vida de las personas.
El vitiligo es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico destruye los melanocitos, las células responsables de producir el pigmento que da color a la piel. Esto provoca la aparición de manchas blancas irregulares que pueden extenderse y ubicarse en cualquier zona del cuerpo, incluidas áreas muy visibles como el rostro y las manos.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, suele manifestarse antes de los 30 años y afecta tanto a hombres como a mujeres. Más allá de la apariencia física, el vitiligo tiene un fuerte impacto psicológico. Muchas personas desarrollan ansiedad, depresión o disminución de la autoestima debido a la estigmatización social y al desconocimiento que rodea esta condición.
La Dra. Molinari destaca que el vitiligo no es contagioso ni pone en riesgo la vida, pero requiere cuidados específicos. Entre ellos, el uso constante de protector solar para proteger las zonas despigmentadas y evitar quemaduras, además de la posibilidad de tratamientos médicos como fototerapia o cremas inmunomoduladoras.
Además, la experta subraya la importancia del acompañamiento emocional y psicológico, ya que la aceptación y el apoyo son fundamentales para quienes viven con esta enfermedad.
Hablar del vitiligo es una oportunidad para promover la inclusión y celebrar la diversidad de la piel, ayudando a derribar prejuicios y a empoderar a quienes lo padecen.
El acné es mucho más que un problema estético. Según explica la Dra. Leisa Molinari en su nota para Para Ti, se trata de una afección inflamatoria crónica que requiere atención médica y cuidados específicos para evitar complicaciones y cicatrices.
La Dra. Molinari destaca que la prevención comienza con una rutina de limpieza adecuada, usando productos suaves y no comedogénicos. Además, el uso diario de protector solar es fundamental, incluso en pieles grasas, ya que ayuda a evitar manchas y a proteger la barrera cutánea.
En cuanto al tratamiento, la experta recomienda un enfoque personalizado. Dependiendo de la severidad del acné, pueden indicarse cremas con retinoides, antibióticos tópicos, ácido salicílico o tratamientos orales. La clave está en no automedicarse y consultar siempre a un dermatólogo.
Otro punto central es evitar manipular las lesiones. Explotar granitos o usar métodos caseros puede agravar la inflamación y favorecer la aparición de marcas y cicatrices permanentes. Para quienes ya presentan cicatrices, existen alternativas como peelings químicos, láser y microagujas que ayudan a mejorar la textura y el aspecto general de la piel.
Finalmente, la Dra. Molinari enfatiza la importancia de acompañar el tratamiento dermatológico con hábitos saludables: buena alimentación, manejo del estrés y descanso adecuado. Un abordaje integral no solo mejora la piel, sino también el bienestar emocional de quien lo padece.
Si querés conocer en detalle cada paso para prevenir el acné, tratarlo y evitar secuelas, te invitamos a leer la nota completa publicada en Para Ti: